
Me encanta navegar por esta red interactiva que nos hace ampliar conocimientos y darles nuevas formas a aquellos que ya acumulamos. Descubrir como las joyas que yo creía casi olvidadas por la gente surgen aquí y allá. Esto nos hace participes de una conciencia común, nos hace sentir que no estamos solos en nuestros pensamientos, gustos,dudas,incertidumbres.
Rescato aquí, casi del olvido de las nuevas generaciones, parte de un poema de Gabriel Celaya (1911-1991) en donde expresa el concepto que la generación de poetas posteriores a la guerra civil Española tenían de la poesía. Hay que entenderla en su momento histórico (España- posguerra). Se trata de un poesía escrita para conseguir que el pueblo tomara conciencia de los problemas sociales y se levantara contra la dictadura franquista. En realidad contra cualquier forma de dominación. Como se puede comprender esta forma de poesía social sigue estando vigente en nuestros días.
LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.
Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.